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viernes, 15 de julio de 2016

Automata macabre | Thomas J. Kuntz


Pocas son las personas que se adentran en el mundo del autómata (el ejemplo más famoso de uno  es The Turk, creado en el año de 1769). Sin embargo, existe una  que ha logrado materializar seres, que van desde fantasmas hasta demonios, en máquinas indistinguibles de un ser vivo común y corriente.

El nombre de aquella persona es Thomas J. Kuntz, el maestro inigualable dentro del mundo del autómata.


Influenciado por el cine expresionista alemán (Das Cabinet des Dr. Caligari, Metropolis, Der Golem, etc.), Thomas Kuntz, ingeniero, ilustrador, escultor, etc. crea autómatas macabros en las que combina humor negro con toques góticos y eróticos, las cuales sobresalen por su excelso realismo y diseño, completamente incomparables con cualquier otro artista en el medio.

Su trabajo resalta por la intensa atmósfera que logra crear con cada una de sus obras. Dependiendo de la temática, Kuntz logra sumergirnos dentro de su mundo mecánico, en donde seres de otros mundos, sean demonios, súcubos, esqueletos, fantasmas, etc., viven como si nunca hubiese existido una brecha entre su mundo y el nuestro; como si aquellos seres vivieran entre nosotros sin nuestro conocimiento.

Su genio va desde el dibujo y modelado hasta la ingeniería mecánica. Y lo inspirador es que el 100% de cada proyecto está hecho bajo su propia mano. Cada boceto, cada figura, cada engranaje está diseñado por él mismo, lo cual lo lleva a crear sus obras tal y como las imagina, habilidad de la que sólo un verdadero artista puede presumir.


Entre su clientela destaca el cineasta Guillermo del Toro, director que tomó cierta inspiración de él para crear algunos de los seres fantasmagóricos en sus cinta Crimson Peak. De igual forma, Martin Scorsese lo contrató para diseñar el autómata en su filme Hugo. En el mundo musical destaca Skinny Puppy, quienes comisionaron a Kuntz crear un autómata para una de sus giras.


La habilidad que Thomas Kuntz tiene para la ingeniería es tan sólo comparable con la habilidad que tiene un mago para engañarnos. Ilusiones, ilusiones mecánicas. Sus autómatas llegan hasta un nivel en la que ellos mismos son capaces de realizar actos de magia.

Sin duda un genio; polímata; reencarnación de Leonardo Da Vinci, pero si imaginamos que su alma fue bañada en lo más bajo del Infierno. Eso es Thomas J. Kuntz.


lunes, 4 de julio de 2016

Guds Spelemän - Garmarna (Suecia, 1996)


Abres tus ojos, miras alrededor; te encuentras en medio de un extenso bosque sobre el que cae la opacidad azulada del ocaso nórdico. A dónde quiera que mires, te rodean pinos, arces, fresnos y robles tan antiguos como el bosque mismo. Frente a ti, la vegetación continúa hasta perderse de vista; y en el distante horizonte, lejanas montañas coronadas con nieve y niebla grisácea. Hace frío, tu aliento se convierte en vapor al ser exhalado; al caminar, los fríos ecos del bosque amortiguan tus pasos. Gélidos susurros, el viento trae consigo memorias y leyendas de tiempos antiguos; un tambor resuena en la lejanía, el severo sonido de los pasos de un troll; un lobo aúlla, violines que rechinan, pájaros que entonan melodías de antaño, el canto de los árboles. El tiempo se detiene, retrocede; hay huellas frente a ti… Si, vikingos. Sus antorchas iluminan el camino en lontananza; vas tras ellos, corres a todo pulmón entre los árboles, el infinito bosque despierta a tu alrededor, una mística música comienza a escucharse…


No existe otra manera de describir la sensación que produce escuchar este álbum. Y, ¿cómo no estremecerse ante aquella sobrecogedora visión? Es como si la música hubiera sido concebida para ser escuchada mientras se recorren los bosques suecos al atardecer o mientras se mira un paisaje montañoso nórdico. Sea como sea, Guds Spelemän de Garmarna es una experiencia musical única.


Garmarna es una banda sueca de folk fundada en 1990. Su sonido podría describirse como una combinación de elementos folclóricos y otros un tanto más contemporáneos, pero siempre utilizando instrumentos antiguos como el laúd, la lira, el arpa de boca, la zanfona, violines, flautas,  etc. Además, la voz de Emma Härdelin es el complemento perfecto que le da forma a ese sonido auténticamente pagano que caracteriza a la banda. Dicho ésto, no es de extrañar que todo el repertorio musical del grupo conste de canciones tradicionales nórdicas.


Guds Spelemän no es la excepción, pues es un álbum lleno de folclore musical nórdico que retoma canciones y melodías de la época pre-cristiana, manteniendo siempre su composición original. Escuchar el álbum es como escuchar un relato de antaño y por tanto, todas las pistas son importantes; sin embargo, resaltan las canciones: “Herr Mannelig”, “Hilla Lilla” y “Varulven”. De éstas, Varulven (‘Hombre Lobo’ en español) es quizás la que más resalta por su temática y su atmósfera maravillosamente bien lograda, cuyo sonido realmente produce la sensación de estar a merced del frío nórdico en medio de un bosque oscuro y antiguo, acechado por ojos hambrientos.



En definitiva, Guds Spelemän es un álbum esencial para aquellos que buscan una experiencia sonora fresca y original, pero que disfrutan y saben apreciar el folclore musical europeo (y/o la mitología nórdica); sin embargo, es un álbum suficientemente entretenido para aquellos que no están familiarizados con la música de este tipo. Un espléndido soundtrack para un día frío y nublado, perfecto para escuchar mientras se mira un paisaje escandinavo...

"Små bröder i mörka skogar med ulv och snö Var äro de män som drogo så stort att dö..."

martes, 7 de junio de 2016

Valerie a týden divu (Czechoslovakia, 1970)



¿A quién no se la ha ocurrido meterse una cámara dentro de la mente para grabarse los sueños (o pesadillas) que suceden mientras uno duerme? Pues bien, el director checoslovaco Jaromil Jires, cinematográficamente, lo hizo. Y en drogas. Como LSD mientras duermes (¿puedes dormir en LSD?).

Por supuesto que lo último es pura invención, pero no hay mejor manera de describir una de las películas más ensoñadoras que se han producido a lo largo del arte cinematográfico, además de infravalorada. O tal vez es uno de esos filmes que dentro de su esencia son inherentemente de culto; nunca se hará "muy" popular, pero tampoco decaerá su impacto en las personas que la hayan experimentado. 




Valerie a týden divu (Valerie and her Week of Wonders) es un filme cuya estética recordará en algunos la esencia nostálgica del trabajo de Andréi Tarkovski (principalmente Zerkalo), pero Valerie tiene un toque más inocente, además de ser, de cierta manera, más asequible.

El filme incluye temas que van desde la soledad, el autodescubrimiento, hasta el terror y el erotismo, todo perfectamente hilado para mantener una historia intrigante, sin presura. 


Sin duda, Valerie a týden divu destaca por su hermosa producción onírica, la cual te lleva por paisajes surreales que te provocará una montaña rusa de emociones. Aunque, eso sí, se entiende mejor con subtítulos.


jueves, 2 de junio de 2016

Wytches (cómic EU)



Existen pocas novelas gráficas que realmente tengan la capacidad de causar miedo o terror. El género ha decaído en gran parte debido a las terribles (en mal sentido) películas y representaciones audiovisuales o gráficas que han intentado incursionar en éste terreno; la mayoría, fracasando completamente.

En medio de esta decadencia de oscuridad artística, llega Wytches para cubrirnos con su manto de malicia y recordarnos que no estamos a salvo de nuestras pesadillas. Un cómic que rompe los esquemas cliché del horror y nos presenta una historia imaginativa, terrorífica y llena de verdadero suspenso. Una historia dividida en seis tomos, creada por el escritor Scott Snyder e ilustrada magistralmente por el aclamado Jock; un cómic que no tiene nada que envidiarle a las películas de terror más oscuras.




Wytches relata una historia de brujas, sí. Pero, ¿qué tiene para ofrecer que sea original o novedoso? El terreno del terror está realmente desaprovechado en éste aspecto, pues las brujas son posiblemente uno de los seres más aterradores de todos.
Cada cultura tiene hechiceras y brujas de todo tipo: algunas son descritas como seres mortales y otras no; unas son descritas como ancianas decrépitas y terribles que comen niños y sirven a Satán; otras como hermosas doncellas que destruyen la cordura de aquellos que las desean. Sea como sea, son seres misteriosos que nos causan horror del más visceral, pues no conocemos del todo sus poderes y alcances.

Es allí donde Wytches acierta: no hay una explicación tranquilizante de cómo suceden las cosas, por lo que el suspenso viene precisamente de la incertidumbre que causa el poder de lo paranormal. No hay forma de escapar de aquello que no se conoce o no se entiende. Terror puro.




La historia está fantásticamente bien construida y los diálogos son bastante creíbles y entretenidos de leer. Asimismo, el atractivo principal del cómic: las ilustraciones; son simplemente aterradoras. Jock logra crear un ambiente sumamente tenso con los colores que utiliza, pues las ilustraciones parecen estar salpicadas de pincelazos de diversas tonalidades, lo que transmite la sensación de estar en medio de una alucinación terrorífica constante.

Las escenas que se desarrollan en el bosque son una delicia visual, pues la profundidad de los escenarios es extraordinaria. Observar detenidamente las viñetas produce una extraña paranoia, pues entre los trazos de los troncos pueden verse manos retorcidas, sombras deformes e incluso ojos siniestros que vigilan. Son los detalles los que logran mantener una atmósfera perturbadora a lo largo de la historia.




En conclusión, Wytches es un cómic altamente recomendado para todos aquellos que disfrutan del terror verdadero, de las historias sobrecogedoras y/o el suspenso. Para aquellos que no tienen miedo de adentrarse en el mundo de las brujas; un mundo oscuro, lúgubre, lleno de perversión, odio y maldad pura...